Día 45/150 🐝
Justamente ayer hablaba con mi hermana sobre los perfumes, los aceites y los aromas.
Ella me decía: “Dios le da mucha importancia a los perfumes”. Y es verdad. En Éxodo, Dios mismo da instrucciones para preparar un aceite santo, una mezcla aromática hecha por un perfumista, con las mejores especias: mirra, canela, cálamo, casia y aceite de oliva. También habla de un incienso preparado cuidadosamente para el lugar santo. Dios especificaba las esencias, las cantidades y hasta decía que debía prepararlo un perfumista.
Los aceites de la unción.
El incienso.
Las especias.
Los aromas.
Y yo le decía: “Hay un Salmo que habla de esto… pero no me acuerdo cuál”.
Y hoy llegué al Salmo 45.
“Todas tus vestiduras están perfumadas con mirra, áloe y casia…”
Y unos versos después:
“Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.”
Qué increíble es Dios. 🤍
Ayer mi hermana me habló de los perfumes.
Hoy Dios me habló de ellos en el Salmo 45.
Porque además mi hermana ayer hizo acordar de algo que ella me mando sobre la abeja de las orquídeas. 🐝
Existe una pequeña abeja llamada abeja de las orquídeas que es, literalmente, una coleccionista de perfumes. Estas abejas recorren distintas flores y fuentes buscando los mejores aromas. Recogen sustancias perfumadas de diferentes plantas y las van almacenando para formar su propio perfume, crean una mezcla única de fragancias. Muchas especies tienen una relación fascinante con las orquídeas.
¿No es hermoso pensar que Dios puso incluso esto en Su creación?
Una pequeña abeja buscando perfumes entre las flores.
Y cuando leí esto, a mí me hizo pensar en nosotros.
En cómo vamos recogiendo, día tras día, pequeñas cosas que agradan a Dios.
Un poquito más de obediencia.
Un poquito más de amor.
Un poquito más de paciencia.
Un poquito más de santidad.
Un poquito más de Jesús.
Como si fuéramos guardando ese perfume.
No para que otros nos vean, sino para que nuestra vida sea un aroma agradable a Cristo.
Porque hay cosas que no podemos ver, pero sí podemos percibir.
Hace unas semanas tuve un sueño. Vi una imagen muy clara: unas manos de Dios, una cascada de miel y dos pequeñas abejitas.
Cuando desperté, sentí que esa imagen tenía un significado y que algún día debía pintarla.
No sabía cuándo. No sabía para qué. Pero la pinté en acuarelas. 🐝🍯
Y hoy, llegando al Salmo 45, después de esta conversación con mi hermana, después de volver a pensar en los perfumes, los aceites, las abejas y el aroma de una vida que agrada a Cristo…
sentí que era hoy.
Quizás no todas las cosas que Dios pone en nuestro corazón tienen sentido inmediatamente.
A veces solo tenemos que guardarlas.
Esperar.
Y seguir caminando con Él.
Hasta que llega el día en que algo que parecía una simple imagen, una conversación o una pequeña coincidencia… encuentra su lugar.
A veces me asombra cómo Dios nos habla.
Cómo una conversación de ayer puede encontrar su respuesta en el Salmo de hoy.
Cómo una imagen que tuve semanas atrás puede cobrar sentido justo ahora.
Y otra vez pienso:
¿Cuántas veces Dios nos está hablando y nosotros creemos que simplemente es una coincidencia?
🐝 ¿Hay algo que Dios te haya mostrado a través de los perfumes, el aceite o el incienso en la Biblia?
Me encantaría saber: ¿qué te habló Dios a ti a través de este Salmo?


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