de la nueva era a seguir al Verdadero Jesús
Hace unos años, cuando leí la Biblia por primera vez, estaba metida en la Nueva Era sin saberlo. Creía en la energía de los cristales, en cartas de adivinación, que Jesús era un maestro ascendido, que nosotros teníamos el poder y la energía para sanarnos a nosotros mismos, y en tantas otras mentiras y enredos que nacen de un vacío del alma.
Tenía un negocio económicamente próspero, pero estaba basado en una mentira. Vendía cristales y cuadros con cristales, supuestamente para atraer lo que queríamos a nuestras vidas, para sanar, prosperar, etc.
Un día leí un versículo que tocó tan profundamente mi corazón que sentí como si escamas cayeran de mis ojos. Entonces pude entender todo lo que venía leyendo en la Biblia. El Espíritu Santo estaba allí; Jesús y Dios guiándome, los tres y uno a la vez.
Decidí tomar una bolsa de residuos y tirar todo. Cerré mi negocio, The Holistic Shop.
Ahora no sabía qué hacer… entonces Dios me dijo claramente:
“Solo estudia la Biblia, escribe y vuelve a hacer lo que más te gustaba hacer de niña: dibujar y pintar”.
Todas estas cosas nunca las había hecho antes; me parecían extrañas y fuera de mi personalidad. Pero, a medida que obedecía, iba descubriendo que en realidad fui creada para esto.
Escribir, dibujar, pintar y conocer a Jesús




¿Qué encontrarás en este libro?
Este libro fue tomando forma a lo largo de un proceso que duró cerca de cinco años. Dios lo fue moldeando poco a poco.
En un principio, nació de un profundo anhelo de compartir junto a Dios un tiempo de encuentro con Él y refugio en Él, a través de los Salmos.
Cuando Dios me llevó a leerlos todos —algo que nunca antes había hecho— no imaginaba el gran tesoro que iba a descubrir.
Me llegaron tan profundamente al corazón, que cada vez sentía un deseo mayor de seguir estudiándolos.
Al principio, solo sentía el deseo de escribir mis reflexiones sobre los salmos, con la intención de compartir algún día mi viaje de aprendizaje con otras personas.
Con el tiempo, Él me fue mostrando más: un libro con datos curiosos, símbolos que fui pintando, imágenes para cada salmo, versículos y enseñanzas que enriquecieron cada página.
Durante estos cinco años, el libro fue tomando vida; llegaron mensajes y libros que ayudaron a completar las ideas y a reafirmar lo que el Espíritu Santo me iba revelando, uniendo todas las piezas como un rompecabezas —Dios sabía que, desde niña, me encantaba armar rompecabezas—.


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